BELLEZA EN 10 PASOS (IV): Colorete

El colorete es el toque magistral de maquillaje que dota al rostro de buen aspecto. Bien aplicado, no sólo mejora la apariencia de la piel, sino que puede potenciar rasgos positivos y desviar la atención de los puntos débiles de la fisonomía.
Cómo elegir
Par elegir correctamente el tono de colorete, debemos tener en cuenta nuestro tono de piel y el color de nuestros ojos y cabello.
Sobre esta cuestión no hay nada definido. En última instancia, la decisión la toma cada mujer frente al espejo… Sin embargo, existe la creencia de que los tonos rosados favorecen más a las castañas y rubias, mientras que los tierra son perfectos para las morenas y los coral satisfacen a ambas.
Dónde y cómo aplicar
Lo más importante a la hora de aplicar el colorete es posicionar correctamente el producto. Para ello, es fundamental sonreír y aplicar en la manzana de las mejillas. A continuación, se difumina primero hacia atrás y luego hacia abajo para rebajar el color.
Si sólo utilizamos un tono, éste deberá ser neutro para que nuestro aspecto sea natural. Pero, si lo que buscamos es un look construido y de larga duración, aplicaremos un tono más intenso y brillante sobre el colorete neutro y sólo en la manzana de las mejillas.
Para aplicar el colorete, las herramientas variarán en función de la textura elegida…
Si es en polvo, podemos utilizar brocha como con los polvos. Aunque en este caso, lo más adecuado será elegir una de un tamaño y consistencia específicos para blush.
Si el producto es en stick, crema o mousse, las yemas de los dedos serán nuestro mejor pincel. Para dar el toque final y eliminar el exceso, en ambos casos se puede utilizar un tisú o algodón.

