BELLEZA EN 10 PASOS (II): Base de maquillaje

Éste es quizá el paso más complejo, pero también el más importante, a la hora de crear un maquillaje perfecto. Porque, como su propio nombre indica, es la base sobre la que construirlo.
Lo fundamental es encontrar el tono exacto de producto que se funda con la piel. Si se logra esto, obtendremos un lienzo uniforme sobre el que aplicar color.
Buena elección
Par elegir correctamente el tono de la base de maquillaje, se deben aplicar varios tonos en un lado de la cara y observar el resultado bajo luz natural. El tono que desaparezca o se difumine con el tono de la piel es el correcto.
Muchas mujeres obvian este paso fundamental y eligen tono sin probarlo antes o probándolo en el dorso de la mano, el interior de la muñeca… Estos son errores comunes. La lógica se impone. Si el producto está destinado al rostro, hay que probarlo en el rostro.
Dónde aplicar
Una vez elegido el tono, surge otra disyuntiva: ¿dónde aplicar maquillaje? La respuesta es sencilla: donde la piel lo necesita. Es decir, donde es necesario igualar el tono. Las zonas clave suelen ser fáciles de identificar: donde la piel se enrojece, como alrededor de la nariz o la boca.
Siguiendo esta premisa se evita el desagradable “efecto máscara”.
Cómo aplicar
Para fundir la base con la piel, se pueden utilizar los dedos, una esponja de maquillaje o, si se quiere una cobertura total, una brocha específica que proporcione un acabado profesional.
En cualquier caso, cuando el objetivo es lograr una piel uniforme en la textura además de en el tono, lo mejor es utilizar el instrumento más ajustado a nuestras propias habilidades.
¡Nunca olvides hidratar la piel antes de aplicar el maquillaje!

